Paso 1
Todo jardín tiene dos componentes: los elementos construidos y la parte vegetal, o lo que es lo mismo, el esqueleto y el alma. Para que un espacio exterior funcione, este dialógo entre lo sólido y lo vivo ha de fluir con naturalidad, permitiendo que la estructura sostenga y la vegetación dé vida al espacio.
Para nosotros cada proyecto es único, ya que es la intersección entre un sitio concreto, con sus microclimas, su ecología y su entorno; y quienes los habitan, con sus filias, fobias e intereses. Por tanto, el proceso de diseño ha de empezar siempre por la escucha: que nos dice el paisaje, el suelo, las especies existentes, pero también que aspiraciones tienen los usuarios actuales y futuros.

Paso 2
Por tanto, el primer paso en el proceso de diseño es conoceros a ti y a tu jardín. En esta primera visita sin compromiso hablaremos sobre que uso piensas darle a tu espacio exterior, cuáles son tus gustos, cuanto tiempo quieres dedicarle a la jardinería, en que época se usa más el jardín y cuál es tu presupuesto, entre muchas otras cosas.
Si tenemos sintonía y te interesa, pasaremos a elaborar una propuesta de diseño conceptual del espacio, un boceto donde intentaremos comunicar nuestra idea usando una mezcla de dibujos a mano alzada, planos y herramientas informáticas.

Paso 3
Nos volveremos a reunir para incorporar tus impresiones y si hemos conseguido seducirte con nuestra idea, formalizaremos un contrato para la elaboración del diseño formal. Dependiendo del alcance y complejidad del proyecto, el paquete de documentos que produciremos para ti puede ir desde un simple plano de plantación a dibujos técnicos y renders en 3D.



